jueves, 11 de octubre de 2012

Berlín

De nosotros dos, Leo era el que tenía más ganas de conocer esta ciudad. Y esas ganas fueron en aumento, y se me fueron contagiando, cuando todo el que visitaba Berlín volvía fascinado y encantado por tan magnífica ciudad. Así que ya en la recta final de esta estadía en el viejo mundo, Leo se tomó unos días y fuimos a festejar nuestro tercer aniversario de casados a la capital de Alemania.

Estuvimos cinco días allá e hicimos tantas cosas que se me complica ordenarlas para contarles todo, pero voy a hacer lo mejor que pueda.

Llegamos el domingo 30 de Septiembre, y después de instalarnos en el departamento que alquilamos salimos a buscar algo para almorzar porque ya era bastante pasado el mediodía y teníamos mucha hambre. Estábamos alojados cerca de Alexanderplatz, así que ahí fuimos y comimos una Currywurst de parados, en un mini Oktoberfest organizado en la plaza y que era más turístico que otra cosa, ya que si bien era fecha en que se celebra el festival, la realidad es que es un festejo de Bavaria, el sur de Alemania, y Berlín queda al norte. De cualquier forma la currywurst es una de las comidas típicas berlinesas, y es una salchicha de piel gruesa y que se hace a la parrilla, y tiene color rojo porque justamente tiene mucho curry como condimento. No nos gustó mucho porque era super picante.





De ahí tomamos un tranvía, habíamos comprado un pase de transporte que nos servía para toda la estadía, incluso cubriendo el viaje al aeropuerto, y la verdad que lo usamos un montón, ya que Berlín es una ciudad muy grande, y el transporte funciona muy bien cubriendo todos los puntos y barrios turísticos no sólo con líneas de subterráneo sino también con tranvías y colectivos. De todas las opciones nosotros siempre buscábamos tomar tranvías, porque van por la superficie y uno puede ir mirando la ciudad.

Cuestión que fuimos en tranvía hasta la calle Unter Den Linden que es una avenida muy importante y comercial, parece la 9 de Julio, y caminamos hasta la Puerta de Brandenburgo. Justo ese día se corría la Maratón de Berlín, así que conocimos la puerta de Brandenburgo con los maratonistas en la última parte del trayecto. Por la hora que era, ya eran los resagados, muchos llegaban caminando, y así y todo mucha gente los aplaudía y seguía alentando. La puerta de Brandenburgo es el monumento más importante de Berlín, y es donde la gente de la ciudad se junta a celebrar, protestar, y manifestarse. Justo frente a la puerta pasaba en su momento el Muro de Berlín, y se ve en el piso una hilera de adoquines que recuerda el lugar donde estaba el muro, como una cicatriz que cruza Berlín. Con Leo en los viajes jugamos a “Quién ve primero” y cuando íbamos caminando yo dije “El que ve primero el muro gana” y ganó Leo. No tuve mucha suerte este viaje, porque habíamos jugado antes a “Quien ve primero la torre de televisión” y también ganó Leo.





Terminamos el primer día paseando y cenando en la avenida Kurfurstendamm, que es una de las calles comerciales más importantes de lo que era durante la división la parte occidental de la ciudad. Ahí está la Gedächtniskirche, la iglesia de la memoria. Fue bombardeada durante la 2da Guerra Mundial, y se construyó un edificio nuevo muy moderno y octogonal, conservando la torre antigua en ruinas. Actualmente se está restaurando la torre, así que nos dio mucha lástima verla toda tapada de andamios.

El lunes nos levantamos y fuimos directo a hacer el tour gratuito. Salimos desde Paris Platz, frente a la puerta de Brandemburgo, y recorrimos muchísimos puntos de la ciudad.

Pasamos por el Memorial a las víctimas judías del holocausto, una plaza de terreno irregular llena de bloques de hormigón de distintas alturas y que recorriéndolo en diagonal, caminando en los angostos pasillos que forman, uno experimenta una sensación muy rara, y es justamente el objetivo del arquitecto neoyorquino Peter Eisenman, quien lo diseñó, y que describe su diseño como un "Place of no meaning", un lugar sin ningún significado particular, un monumento abstracto que invita a la reflexión.





Después pasamos por donde en su momento estuvo el bunker de Hitler, por el actual Ministerio de Economía, donde se fundó en 1949 la RDA, que queda justo enfrente de donde estaba el cuartel general de la Gestapo y luego la sede de los jefes de las SS, y hoy en día se conserva como terreno baldío porque de un lugar en donde nació algo tan terrible, no quieren que nazca nada más. Ahí hay una exposición llamada "La topografía del terror" y es donde se conserva parte del muro, bloques de hormigón en forma de L y con una cubierta redonda resbaladiza arriba, menos dañina que el alambre de púas pero más efectiva para evitar que lo traspasen.



Otro lugar por donde pasamos fue por el “Checkpoint Chralie” que era uno de los puntos de control para el cruce desde el Berlín Comunista hacia la zona Estadounidense. Hoy en día hay dos hombres disfrazados que cobran por sacarse una foto, y también hay algo que me llamó mucho la atención y es un puesto de “Visa stamp” y es un mostradorcito donde uno va con su pasaporte y te ponen todos los sellos de control de frontera de la época. Obviamente hoy en día esos sellos no tienen validez, pero el pasaporte si!!! No me animé a llenar mi pasaporte de sellos sin validez, qué onda? Es como ponerle un sello de Hello Kity!



Pasamos por muchos lugares más, Postdamer Platz y el Sony Center, la Bebelplatz con su memorial subterráneo a la quema de libros, Gendanmermarkt con sus iglesias gemelas, Museumsinsel o la Isla de los museos donde hay cinco museos a orillas del río Spree, y terminamos frente a Berliner Dom, la Catedral de la ciudad.




Para saciar nuestra sed de muro, fuimos a ver una exposición a la estación de tren Friedrichstrasse, que funcionaba como punto de cruce y hoy en día hay una réplica de las oficinas de control de documentación, y también hay documentos y testimonios de la época, como por ejemplo tickets de tren de ida y vuelta timbrados sólo de ida, ya que en el medio se levantó el muro y los pasajeros nunca pudieron hacer el viaje de regreso a su casa. También hay correspondencia entre familias que vivían separadas por el muro, fotos de intentos de escape, diarios, y videos de la noche en que cayó el muro.



Otra parte del muro se puede ver en Nordbahnhof, la estación norte. Acá se conserva no sólo el muro, sino una parte de la “zona de la muerte” con la caseta de vigilancia desde donde los guardias tenían orden de disparar a quemarropa a cualquiera que cruce el muro y quede dentro de esa franja limítrofe. En esta parte de la ciudad, el muro pasaba por la calle Bernauerstrasse, donde había casas construidas, que tenían el frente del lado comunista, y el contrafrente del lado occidental. Al principio sus habitantes mantenían conversaciones por la ventana con los habitantes del otro lado, e incluso escapaban saltando por la ventana hacia colchones o sábanas que les tendían para amortiguar la caída. Con el paso del tiempo y el endurecimiento del régimen, fueron desalojándolos, tapiando las ventanas, y finalmente demoliendo todas las casas de la cuadra. Incluso demolieron una iglesia que estaba muy cerca del muro y temían que la gente saltara desde la torre hacia el occidente. Hoy en día se puede ver la cruz que la Iglesia tenía en su torre clavada en la tierra, tal cual como cayó en la demolición.





Cuántas cosas que hicimos!!! Les sigo contando…

El martes a la mañana temprano teníamos turno para visitar el Reichstag, el edificio del Parlamento. Hace algunos años había que hacer horas de fila para entrar, pero ahora uno pide un turno por internet con al menos 48 hs. de anticipación, y concurre en el horario asignado, así que me parece que si bien requiere una planificación, es más que beneficioso al ahorrar el tiempo de espera. Igualmente a un costado hay una pequeña oficina donde uno puede acercarse sin turno en busca de algún cupo libre para hacer la visita el mismo día. De todos los lugares que visitamos este fue el que más me gustó. Se sube directamente a la terraza del edificio, destruido durante la guerra y reconstruido bajo el diseño del arquitecto inglés Norman Foster. La visita, que es gratuita, incluye una audioguía y también unos folletos explicativos en español tanto de la arquitectura y diseño del edificio, como de la historia y funcionamiento actual del parlamento. Desde la terraza se obtiene una magnífica vista de la ciudad, y los folletos y la audiguía también va identificando los edificios importantes que se ven desde ahí arriba. En la terraza hay una cúpula de vidrio justo por encima de la salón de plenos, que dentro tiene una especie de embudo espejado, y una cortina metálica que parece un pétalo que va girando de acuerdo a la posición del sol. Este diseño tiene una explicación funcional, ya que el sistema de espejos proyecta la luz natural hacia el salón de plenos ahorrando energía en iluminación artificial, y a su vez tiene un sistema de recuperación de calor que viene de la evacuación de aire viciado del salón de plenos para calentar el edificio. La otra explicación del diseño es la interpretación de que la estructura simboliza la transparencia de la democracia, y los espejos sirven para que desde el salón de plenos, los parlamentarios vean reflejada la gente que visita la cúpula, el pueblo, que está por encima de ellos y es quien los elige. Del folleto explicativo, lo que más nos llamó la atención es la composición del parlamento en cuanto a las profesiones de los diputados actuales: el 20% son juristas, seguidos del 5,6% de docentes, aproximadamente el 5% procede de oficios clásicos como albañilería, cocina y orfebrería, 9 diputados todavía cursan estudios universitarios, y también hay sacerdotes, médicos, amas de casa y artistas.






A la tarde realizamos otro tour, que se llama Berlín Alternativo, y que recorre una zona de Berlín dominada por las expresiones artísticas, principalmente el arte callejero: los grafitis. El famoso edificio llamado “Tacheles” funcionó durante años como galería de arte y atelier de numerosos artistas que habían tomado esta casa y que poco a poco fue ganando fama y haciéndose conocida, y también convirtiéndose en una gran atracción turística. Luego de años de litigio y de varias maniobras y acciones a favor y en contra de que siga funcionando, hace menos de un mes los artistas fueron finalmente desalojados y Tacheles cerró sus puertas, y ahora está a la espera de su demolición. Y qué pasó con esos artistas? Según nuestro guía, fueron a instalarse a otros edificios de similares características y bajo la misma modalidad de “ocupas” ya que en Berlín el día de hoy tiene muchos lugares aún no reconstruidos, barrios que siguen vacíos después de la guerra y del régimen comunista. Prueba de eso fue que como parte del tour conocimos otra “casa tomada” que no recuerdo el nombre, donde funcionan galerías de arte, bares, museos y donde en uno de los departamentos funcionó la fábrica de Otto Weidt que tiene una historia muy similar a la de la fábrica de Schindler en Polonia, por lo que es un edificio protegido y por eso corre mejor suerte que Tacheles.






En la misma cuadra que ese edificio de artistas, muy cerca de Hackeschermarkt, pudimos apreciar un ejemplo de lo que es la arquitectura típica del Berlín de principios del siglo XX, cuando la vida cotidiana se desarrollaba puertas adentro, los edificios tenían grandes patios internos hacia donde se volcaban las entradas de sus casas, y donde la gente realizaba sus compras en los comercios de variados rubros, y socializaba y se divertía en sus bares, clubes y salones de baile. Nosotros conocimos los patios de Hackescher Höfe, que encadena ocho distintos patios internos, uno más lindo que otro, dos de ellos decorados al estilo modernista "Art Nouveau" y donde funciona hasta un cine.



Otro lugar por el que pasamos fue un salón de baile que funciona desde antes de la 1ra Guerra Mundial, en uno de los pocos edificios que sobrevivió las dos guerras, y parece que uno se mete en una máquina del tiempo.



El tour finalizó en la “East Side Gallery”, hoy en día el tramo de muro más grande que se conserva en pie. Son 1.300 metros donde el muro se cubrió de murales restaurados hace relativamente poco tiempo, y que algunos de ellos se hicieron muy conocidos.





Luego aprovechamos que estábamos cerca del barrio Kreuzberg y recorrimos las calles más animadas, donde hace muchos años se acentó una gran comunidad turca y hoy en día hay una gran mezcla de culturas y también al ser un barrio no muy caro, es el elegido por artistas para instalarse y expresar su arte callejero. Es por esto que otra comida típica de Berlín es el Kebab, y también los probamos y nos gustó mucho más que la salchicha. Algo muy divertido es que acá encontramos una cabina de fotos automática de esas viejas que entrega una tira con cuatro fotos blanco y negro, y ahí fuimos nosotros a hacer muecas y traernos un recuerdo de Berlín para sumar al collage que tenemos en la cocina.




Otro barrio muy lindo para salir a tomar algo o a cenar, es el barrio de los estudiantes, puntualmente la calle Simon-Dach Strasse y la Boxhagener Platz, repleto de bares, cafes, negocios de comidas al paso y restaurantes de todo tipo, y en general los precios son muy económicos. Acá fuimos el último día en Berlín, a tomar un té con torta y guarecernos del chaparrón que -después de cuatro días hermosos de sol- se largó para despedirnos.

Me falta contarles lo que hicimos el miércoles, el día de nuestro aniversario, pero lo dejo para otro post. Felicitaciones al que leyó todo este choclaso de texto, sé que me extendí demasiado pero Berlín lo vale!!!

3 comentarios:

  1. Veo que soy la primer lectora, hermoso relato. Te mando un beso. Tu madrina

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  2. Tu paso por Berlín será inolvidable, pero a mí me quedó la lengua enrulada de tantas consonantes, no faltó ninguna!!!!! Relato excelente! besos de Tu mama.

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  3. Viste qué complicados que son todos los nombres??? jejejee

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