viernes, 28 de septiembre de 2012

Tour de día completo

En Cracovia hicimos algo que muy pocas veces hacemos: contratamos un tour. Es que no contábamos con mucho tiempo y encontramos una excursión que combinaba en un mismo día los lugares que queríamos visitar. Y aunque fue una jornada intensa, valió la pena.

Arrancamos el día muy temprano, y partimos hacia Auschwitz, lo que nos llevó aproximadamente una hora y media de viaje. El memorial está compuesto por dos complejos de los antiguos campos de exterminio, Auschwitz y Birkenau (también llamado Auschwitz II). Si bien la entrada es gratuita, desde la apertura a las diez de la mañana hasta las tres y media de la tarde la visita se realiza exclusivamente con guía por lo que se abona 10EUR aproximadamente. Por suerte pudimos llegar a horario para el tour en español, a cargo de una guía que no nos gustó mucho porque su español no era del todo bueno, y porque nos iba explicando todo con un tono muy liviano, quizá era porque repite la misma visita dos veces al día, o por la dificultad del idioma, pero sinceramente el contenido de su explicación era muy terrible e incluso macabro, y su tono parecía indiferente a lo espeluznante de la historia. Lo que sí entendimos es por qué es obligatorio hacer la visita con guía: La cantidad de visitantes recorriendo el memorial es tanta que es necesario que el ritmo se maneje en grupos para que no se acumulen multitudes en cada lugar.

Al ingreso del campo, vimos el anuncio “arbeit macht frei”, al igual que lo veían todas las personas que ingresaron alguna vez allí, y que significa “el trabajo libera” y es el primer eslabón de una cadena de los más terribles engaños a los que eran sometidos los que allí llegaban creídos de que iban a encontrar un lugar donde vivir, donde trabajar, donde continuar con una vida nueva, donde continuar con vida… Nos contaron que las víctimas llegaban en tren, viajando en las peores condiciones que hacían que muchos ni siquiera lleguen con vida al campo. Una vez arribados pasaban por un proceso de clasificación y selección simulando que iban a ser asignados a distintas tareas, cuando en realidad la selección se trataba de quién seguiría con vida y quien no. Y luego la terrible instancia ya conocida, cuando simulando un proceso de higiene y desinfección llegaba la muerte en las cámaras de gas. Todo lo que les sucedía a esas personas era terrible, el campo no era otra cosa que una gran máquina de matar, todo estaba hecho para causarles la muerte, y quienes no encontraban la muerte en el día a día, la encontraban frente a un muro de fusilamiento. Horror, horror, horror.



Actualmente en Auschwitz se ven fotos, archivos, y documentos de la época, y también se muestran objetos de las víctimas que pasaron por ahí: Anteojos, zapatos, pelo, y las valijas en las que llevaban lo necesario para instalarse en un lugar a vivir. También se recorren las cámaras de gas y algunos de los pabellones de los cuales el que más me impresionó es el que se usaba como cárcel.



En Birkenau uno termina de tomar conciencia de las dimensiones de lo ocurrido. El campo es enorme, uno ingresa por la misma puerta por donde entraban los trenes con las víctimas, y que luego se cerraban dejándolos sin escapatoria, por lo que se las llama “Las puertas de la muerte”. Todo el complejo está subdividido en campos menores, cada uno con varios pabellones, algunos de ladrillo y otros de manera. Las cámaras de gas aquí están en ruinas ya que los mismos alemanes al darse cuenta de su derrota las destruyeron en un intento de borrar las huellas de sus crímenes, pero aún se pueden ver los pabellones que usaban como dormitorio.





Nuestra excursión continuaba, y nos costaba dejar de pensar en lo que habíamos visto.
Luego de una hora de viaje de camino de vuelta a Cracovia, llegamos al pueblo de Wieliczka, donde se encuentran unas minas de sal declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las minas se pueden visitar, también con guía en español, y son un lugar único e imperdible. Se recorren túneles subterráneos que alguna vez fueron excavados por mineros, y hoy en día sólo se mantienen con fines turísticos y la excavación es sólo para extraer sal para uso en cosméticos y para vender como souvenir. Paseando a 120 metros bajo tierra, las paredes de sal parecen de mármol, por eso no es extraño encontrar numerosas esculturas y tallados, y hasta una iglesia subterránea con sus imágenes, su piso de baldosas y sus luces en lámparas colgantes… todo de sal!!!






Volvimos cansados, con mucho para reflexionar, con un libro que compró Alicia para conocer más de la historia, y sabiendo que había sido una jornada que nunca olvidaremos.

3 comentarios:

  1. Muy interesante tu relato. Seguramente a tu regreso podrás contar con mas detalles todo lo q vieron. Así lo espero, besos de tu mama.

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  2. Hola Celi, que triste .... Te cuento que Budapest me conmovió por lo que ví, sentí. Pero lo que me llegó desde las explicaciones dadas en las excursiones, en el bus turístico, era el sentimiento en los relatos por lo que paso ese pueblo, y en esa ciudad era como que en determinados lugares podía sentir las botas de los soldados, la arquitectura era la de las películas de guerra.Ciudad que recién se abre al turismo y que me gustó mucho.
    Besos

    Maria Rosa

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  3. Hola Celi & Chu!!! que triste es la historia, me encanta leer tus relatos porque como siempre escribo me transportan a esos lugares maravillosos que estas conociendo, pero hoy me invadió una profunda tristeza al leer como engañaban a la gente, que llegaba a ese lugar con una esperanza y finalmente encontraban abusos, torturas y muerte....
    Seguimos on line!
    un beso enorme desde BS AS

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