lunes, 10 de septiembre de 2012

Paris, Paris, Paradise…

Llegó Septiembre, y lo recibimos de la mejor manera: viajando a Paris.

Si bien el motivo principal del viaje era ir al recital de Coldplay en el Stade de France, nos alegró mucho poder pasear por la capital francesa acompañados de Pao y Dani, flamantes parisinos.

Viajamos en el tren del domingo a la mañana, y cuando llegamos a Paris nos recibió una lluvia de esa que parece que no moja pero molesta, y fue suficiente como para cancelar nuestros planes de picnic en Champ de Mars.



Así que nos encontramos con Pao y Dani en Notre Dame, almorzamos en el barrio latino, y después nos dedicamos a caminar y conversar, conversar y caminar. Enseguida salió el sol y la tarde estuvo hermosa. La idea era ir hasta la Torre Eiffel bordeando el río, pero por sorpresa nos topamos con un museo que no conocíamos, el Musée du quai Branly, y tentados por su tupido jardín (y porque teníamos ganas de ir al baño) entramos. Justo ese día la entrada era gratuita, y pudimos recorrer parte de la colección de objetos de civilizaciones antiguas de Asia, Africa y Oceanía. Quisimos llegar a la terraza porque era muy cerca de la torre y prometía lindas vistas, pero no pudimos porque funciona un restaurante (y no teníamos intención de comer nada). Finalmente nos sentamos a descansar después de tanta caminata al pie de la torre, y merendamos sandwichitos que habían quedado del almuerzo trunco del mediodía.




Enseguida se hizo la hora de ir al recital, las puertas abrían a las seis de la tarde, así que nos despedimos y fuimos en tren hasta el Stade de France. Siempre me pasa lo mismo camino a un recital, siento que la atmósfera se llena de una energía especial. Los alrededores del estadio están concurridos por un montón de gente con una complicidad tácita: la emoción, las ganas y las expectativas de disfrutar un show genial. Y también hay algo universal en este tipo de eventos que se repite en Argentina, en Suiza, en Francia y creo yo que en todos lados: los puestitos de comida y bebida de la puerta y el merchandising oficial (y también del otro) que en este caso era una serie de artículos super top y bastante caros en reemplazo del futbolero “gorro, bandera y vincha”



Entramos enseguida al campo, contentos de haber conseguido entradas para el “Pelouse or” o campo vip como se llamaría en Argentina ya que el estadio es gigante y desde ahí estábamos cerquita del escenario. En la entrada nos dieron unas pulseras de plástico y que mientras duró la espera hasta el comienzo del show repetían por las pantallas que por favor todos las usemos ya que eran parte del show. Nos llamó la atención que el escenario era distinto al de cualquier show, ya que no tenía fondo ni paredes laterales, tenía cuatro pantallas circulares y las tribunas de atras decoradas con banderas negras llenas de graffitis fluorescentes, y las luces estaban colgadas de columnas altísimas.




A las siete y media de la tarde empezó el show soporte, “Marina & The Diamonds”. Medio pelotaso la tal Marina, pero al fin y al cabo estuvo entretenido. El resto del tiempo de espera estuvo decorado de varias situaciones graciosas, como por ejemplo una chica que por celular quería encontrarse con la amiga y le decía en francés "Buscá el paraguas con la bandera inglesa, lo estoy sacudiendo en alto, es el único paraguas del estadio" y así como media hora estuvo sacudiendo el paraguas sin que la amiga lo pueda encontrar y generando carcajadas de todos los de alrededor. Y también nos divertimos con una pareja de italianos que estuvo al lado nuestro todo el show. Ella era muy fanática de Coldplay, tenía una remera que había pintado especialmente con el estilo de arte de la gira, y a mí me daba pena porque medía como mucho 1,50 m. y no vio nada desde ahí abajo... ella no se preocupó mucho por ver, cantó y bailó todos los temas como loca!!!

Finalmente se hizo de noche, el estadio se llenó completamente, las luces se apagaron y empezó a sonar la música de Volver al Futuro: era el comienzo del show. De repente la emoción, la excitación, la adrenalina… parecía el final del show más que el comienzo porque los primeros acordes de “Hurts like Heaven” estuvieron acompañados de fuegos artificiales, y del entusiasmo de todos los integrantes de la banda que no podían creer lo que se veía desde ahí: Todo el estadio se iluminó con luces de infinitos colores: eran las pulseritas que se encendían y apagaban automáticamente al ritmo de la música. Enseguida Chris Martin saludó en francés y anunció que el show estaba siendo grabado para un próximo DVD, y a eso continuó “In my place” bajo una lluvia de papelitos, y enseguida “Lovers in Japan” con una invasión en el campo de pelotas de mil tamaños y colores, y más lluvia de papelitos. Después de un comienzo así fue imposible evitar las lagrimas con “The Scientist” y “Yellow”, y para continuar con una montaña rusa emocional explotó “God Put a Smile Upon Your Face” antes de la aparición sorpresa de Rihana para cantar “Princess of China” (En realidad no fue tan sorpresa porque antes de viajar a Paris desde Londres, publicó en su cuenta de Twitter una foto donde se veía el número de tren en el que viajaba lo que provocó que una horda de fans la fueran a recibir a Gare du Nord).

 

La lista de temas siguió con “Up in Flames”, “Don't Let It Break Your Heart”, “Viva La Vida”, “Charlie Brown”, y “Paradise” en el que las pulseritas de luces explotaron y la gente coreaba un inconfundible "Paggga, paggga, pagggadise"


El primer bis fue en un mini escenario al fondo del campo, que nunca llegamos a ver, donde tocaron “Us Against the World” y “Speed of Sound” y después el bis final ya fue en el escenario principal con “Clocks”, “Fix you” en una versión super emotiva (si no lo es ya la canción en sí), volvió Rihana para cantar su hit “Umbrella” y después de repetir “Paradise” cerraron con “Every Teardrop is a Waterfall” donde Leo me dijo: Dale que te subo (yo le había pedido temprano si me subía en algún tema) y ahí fue el cierre perfecto para un show ya de por sí perfecto.



Estuvo tan bueno el show y todo el público lo disfrutó tanto, que la gente coreaba –coréabamos- “Viva la Vida” mientras íbamos saliendo del estadio, y en el tren de vuelta al centro de Paris se mezclaban los sonidos de los videos que la gente había grabado y que iba mirando en el viaje, sin poder esperar llegar a casa para revivir parte de una noche tan espectacular.




Ahora esperaremos a que salga el DVD, a ver si nos enfocaron en algún momento!!!

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