martes, 11 de septiembre de 2012

London Recalling

Después de llorar penas por pensar que no iba a volver a Londres en el corto plazo, Leo vino diciendo que tenía que viajar nuevamente por trabajo así que ahí estaba yo valija en mano, de acompañante incansable y paseadora empedernida.

De todas las visitas que hicimos a Londres, tengo que decir que esta fue la que mejor clima nos tocó: tres días de sol ininterrumpido!!!



Y como ya les conté anteriormente, por más que uno vaya mil veces a esta ciudad, siempre hay nuevos lugares por visitar y actividades por hacer. Esta vez conocí el TATE Modern, la galería de arte moderno y contemporáneo. Fui especialmente a ver una muestra de Damien Hirst que estaba en sus últimos días de exposición, y la verdad me gustó mucho. Eran varias salas donde en cada una había obras de distintos tipos, por ejemplo una serie de sus famosas “Spot Paintings”, pinturas de puntos de distintos colores que al mirarlas generan una ilusión óptica pareciendo que los puntos se mueven o cambian de color. Hay otra sala que muestra “Medicine Cabinets” y son botiquines con distintos tipos de medicamentos y píldoras, y también algunos muestran cigarrillos, caracoles, e instrumental quirúrgico. Otra serie de obras son animales sumergidos en formaldehído, el más conocido es el tiburón y también hay ovejas, vacas y una de un ave posicionada como si estuviese en pleno vuelo que es muy impresionante. Hay obras hechas con mariposas y otras obras que se llaman “Spin Paintings” y las realizó colocando la tela en forma horizontal y volcando pintura líquida mientras las hacía girar.


No permiten tomar fotos en la muestra, esta es la vista desde el muso hacia el río:
El Millenium Bridge y la St. Paul's Cathedral


Como no podía dejar de aprovechar el tiempo lindo, anduve paseando mucho por la rivera sur del Támesis, desde Westminster Bridge hasta Tower Bridge está lleno de puestos, stands, museos, galerías, bares y restaurantes que hacen muy entretenido el recorrido. La primera noche caminamos con Leo buscando un lugar para cenar y después volví a repetir el recorrido varias veces. También caminé por Notting Hill, y me sorprendió que el mercado de Portobello Road haya crecido tanto desde la última vez que había ido. Quizá era por el tema de los juegos olímpicos, pero lo ví mucho más lleno de puestos y también había más gente recorriéndolo. Aproveché para comprar por 0,50 libras algunos libros de segunda (o tercera) mano ya que estoy leyendo bastante en ingles, cosa que me pone muy contenta porque noto un avance muy importante en mi manejo de ese idioma.





Respecto a la comida, esta vez quisimos variar la visita al ya clásico Jamie’s Italian, y fuimos a conocer Barbecoa, el restaurante especializado en carnes que Jamie Olivier tiene junto a Adam Perry Lang. Realmente es espectacular, no sólo la comida es deliciosa, sino que la atención, la ambientación y la vista que tiene el restaurante a St Paul’s Cathedral hacen que la cena sea aún más especial.




Por último les cuento que hice un tour caminado, uno alternativo al tour gratuito que ya había realizado en viajes anteriores, y que lleva a recorrer la ciudad vieja. Me gustó mucho y Manel, el guía, nos contó muchísimo de la historia en formato stand up lo que lo hizo muy entretenido.




Pero “la” anécdota del viaje tengo que decir que no la viví yo, sino Ilona, a quien le encanta el London Eye y allá fue un atardecer a dar una vuelta, y volvió super emocionada porque le tocó compartir la vuelta con un grupo en el cual uno de los muchachos, cuando llegaron arriba de todo y la ciudad se extendía a sus pies iluminada, se arrodilló para pedirle matrimonio a su novia y entre aplausos de todo el resto de la gente convidaron a todos con champagne para brindar. Qué romántico!!!

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