martes, 25 de septiembre de 2012

Cracovia

Si hay una ciudad a la que nunca se nos ocurrió ir era Cracovia: nunca habíamos escuchado nada de esta ciudad más que su nombre, y difícilmente podíamos ubicarla en el mapa. Pero esas cosas de la vida hicieron que en Lausanne conozcamos a Ilona, quien nos invitó a conocer su ciudad natal, y allá fuimos junto a Ali y Ricardo, quienes vinieron nuevamente de visita convirtiéndose en nuestros más fieles huéspedes.

Primero les voy a contar del viaje, que se encargó de organizar Leo. Volamos por Eurolot en un avioncito que parecía de juguete, porque era muy chiquito y tenía “ventiladores” en vez de las turbinas a las que estamos acostumbrados. Lo bueno fue que como viajamos muy temprano a la mañana dormimos todo el vuelo, a pesar de que el avión flameaba como un barrilete y los ventiladores hacían un ruido infernal.




Finalmente llegamos al departamento que habíamos alquilado. Seguimos contentos con este tipo de alojamiento que ya habíamos probado en Dublin así que recomiendo mucho airbnb. En este caso alquilamos el departamento entero ya que éramos cuatro personas, y aunque tuvimos pequeños percances (el baño se mojaba todo cuando nos bañábamos) nos gustó mucho tanto la ubicación como las comodidades.

El sábado disfrutamos de la compañía de Ilona, que nos llevó a recorrer todo el centro histórico. Cracovia era una ciudad amurallada, y hoy en día esa muralla se reemplazó por un parque que rodea al centro antiguo, siendo éste muy pequeño y por lo tanto ideal para recorrer caminando. A pesar de haber varios museos, nos gustó más el consejo de nuestra guía amiga de dedicarnos simplemente a caminar por las callecitas, descubrir rincones y disfrutar varios cafecitos. Es cierto que Cracovia es un lugar para ser explorado casualmente, sin ningún plan en particular, simplemente disfrutando cada detalle. El centro histórico me hizo acordar mucho a Praga, por los edificios, pero hay algo en el ambiente que lo hace diferente, más ameno, más íntimo, más amigable.



 


Nos sorprendió la cantidad de novios sacándose fotos que cruzamos, no sólo el sábado sino también el lunes, parece que es temporada alta para que la gente se case, nosotros contamos más de diez parejas en un día.


 

La plaza principal, Market Square, es enorme y muy linda. Por suerte pudimos verla tanto de día como de noche. En el centro tiene un edificio antiquísimo que en su momento funcionaba como mercado de telas y ropa, y hoy en día ofrece artesanías típicas y souvenires, y también funciona un museo y una galería de arte. También hay una torre, Town Hall Tower, a la que se puede subir y en una de las esquinas está la Iglesia de San Adalberto que es de las más antiguas de la ciudad.








Hablando de Iglesias, llama la atención la cantidad que hay, incluso varias en la misma cuadra. La Catedral de Santa María es la que más se destaca, ya que se encuentra frente a la plaza principal, y su principal característica es que tiene dos torres desiguales. Dicen que la construyeron dos hermanos, que competían por construir la torre más alta. Uno mató al otro para ganar la competencia, y cuando terminó su torre se arrepintió de lo que había hecho y se suicidó. Otro dato curioso, es que desde la torre más alta cada hora sale un trompetista y toca una melodía a los cuatro vientos. Resulta que en la antigüedad esa melodía se tocaba para anunciar un ataque extranjero, y en una ocasión al trompetista lo alcanzó una flecha y lo mató mientras tocaba. Cuestión que hoy en día la melodía se interrumpe en el mismo momento en que quedó inconclusa aquella vez en honor al trompetista muerto. Me causaba gracia que una melodía tan tranquilita y sencillita sea la voz de alerta, no sería conveniente algo más estridente??? Parecía una canción de cuna más que una alarma!!!





También entramos a la Catedral de Wawel, que está dentro del castillo del mismo nombre y es donde se realizaban las coronaciones y los funerales reales. Subimos al campanario desde donde pudimos ver la ciudad, e Ilona nos contó que cuando era chica, iban a la misa de Navidad y trataban de colarse a la torre para esperar sentados en las escaleras que suenen las campanas (sólo las tocan en Navidad) La gracia era que como las escaleras son de madera, vibraban terriblemente y les resultaba muy divertido a ella y sus amigos.




Una cosa graciosa del castillo, es que en un sector en particular la gente se junta porque dice que hay una energía especial, que Ilona en su español mezcla de portugués e italiano explicó como “Vamos al Chacra”. Fuimos entusiasmados (Alicia más que el resto) y de verdad que yo sentí algo raro!!!! Era como esa sensación que uno tiene justo después de recibir una descarga eléctrica (alguna vez los pateó un enchufe?), como un cosquilleo interno muy suave. Y otro día que pasamos por ahí quisimos ir a cargarnos un rato, pero ya no sentíamos nada, e Ilona opinó que seguramente “Desenchufaron el chacra” je!

Otros lugares destacados del centro fueron el Collegium Maius, donde estudió Copérnico, y la Puerta de St. Florian, el único remanente de la antigua muralla, donde hoy se exponen pinturas y láminas de artistas callejeros.







Terminamos nuestro primer –e intenso- día en Kazimierz, el barrio Judío, donde hay numerosos bares y restaurantes y es una zona de gran vida nocturna. Tomamos algo en el bar Singer, donde todas las mesas son antiguas máquinas de coser con su mueble y su pie de hierro, y yo aproveché para imitar a Ilona y tomar algo muy típico polaco: té negro con el agregado de un chupito de vodka y un chupito de almíbar de frambuesas: Delicioso!!! Después despedimos a Ali y Ricardo, que estaban más que agotados y se fueron a acostar temprano, y nos quedamos cenando y brindando. Comimos nada menos que milanesas!!!


 
 

Siguiendo con el tema comida, no puedo dejar de contarles que fuimos a comer a Pod Aniolami, un restaurante típico Polaco ganador de premios y todo. La ambientación era bastante rara, partiendo de la base que era en un edificio medieval, en la planta baja y el subsuelo. Habíamos reservado una mesa y nos dieron una que estaba en un espacio muy pequeño, ya que el lugar estaba como dividido en varios ambientes, y sentimos que estábamos cenando en la casa de alguien. Pedimos de entrada unos Pierogis, que son una especie de pasta con forma de empanadilla hervida y luego dorada en un sartén. Pedimos dos tipos, unos clásicos rellenos de carne con salsa de frambuesa y cebolla caramelizada, y otros al estilo Ruso rellenos de queso y papa. Y después pedimos varios platos de pescado y carne de cerdo y compartimos entre todos para probar un poco de cada cosa. Me gustó que las carnes de cerdo vinieran acompañadas de manzana asada, porque es costumbre de mi mamá cuando hace alguna carne al horno, la verdad que comimos muy rico. Cuando llegó el momento del postre ya estábamos más que satisfechos, pero no me pude resistir a la torta tibia de manzana con crema, helado de vainilla, y licor de huevo, y para acompañarme Ali pidió una copa helada y Ricardo y Leo compartieron una tarta de frutos rojos y almendras.





La excursión a Auschwitz y las minas de sal de Wieliczka se las voy a contar en otro post porque esto se está haciendo demasiado largo ya… sólo agrego que buscamos un lindo imán para traernos de souvenir, pero en vez de eso terminamos comprando vodka, salsa de frambuesas para intentar una versión casera de pierogis, y caramelos polacos de… dulce de leche!!!

7 comentarios:

  1. Q lindo lugar. Seguro q lo pasaron bomba y comieron muy rico!!!!!! Me alegro mucho, hija!!!!
    la mama

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  2. Che, esta muy lindo el chu! Cuidalo (?)

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    1. Viste qué lindo que está??? gracias por el consejo, lo voy a cuidar de vos ja!

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  3. Celi hermoso el relato y dan ganas realmente de conocer el lugar, en cuanto a la pasta hervida y despues doradas en el sarten son los famosos kleiser de tu abuela, con la salvedad que la abuela no los rellenaba sino que eran pura masa,y los acompañaba con pure, la verdad me parecio interesante la receta en cualquier momento me pongo manos a la obra, porotra parte debe ser riquisima la carne acompañada con frambuesa, en cuanto coseche de mi huerto pruebo, ya esta mi planta de franbuesas en flor.

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    1. No lo encuentro parecido a lo que me acuerdo de los kleiser (o kleisi?) Tenes la receta??? Ilona me prometió hacer juntas los pierogi así que después te cuento como salieron. Respecto a las frambuesas, las tendrías que preparar como en una mermelada pero más liviana, más líquida, y ahí sumergis cada pierogi antes de comerlo. Queda riquísimo!!

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