lunes, 27 de agosto de 2012

Dublin

Como les conté la semana pasada, aprovechamos que estábamos en Londres para ir desde ahí a Dublin. Volamos por primera vez por Ryanair, la aerolínea de bajo costo, y nos pareció mas o menos lo mismo que Easyjet. Es cierto que durante el vuelo aparte de vender bebidas y snacks, y cosas tax free, venden una especie de cartón de bingo mezcla con rapadita, cosa muy rara que arriba de un avión vendan timba, y aunque no ví a nadie comprando, que lo ofrecen es un hecho.


Después de un poquito más de una hora de vuelo, ya estábamos pisando suelo irlandés. El aeropuerto de Dublin está muy cerca de la ciudad, y compramos un pase de tres días para utilizar el transporte público que incluía el bus desde y hasta el aeropuerto. Habíamos reservado alojamiento en un departamento particular que alquilaba una habitación con baño privado, siendo la primera vez que nos alojábamos usando esta modalidad, y la verdad que resultó una muy buena experiencia. El departamento estaba en una zona muy moderna de la ciudad, a 15 minutos de caminata hasta el centro de la ciudad, en un barrio que nos sorprendió por lo parecido a Puerto Madero… hasta tiene un puente igual al Puente de la Mujer!!!





Como ya es nuestra costumbre, dejamos nuestras cosas y sin perder un minuto caminamos hasta el centro. La ciudad nos pareció hermosa, muy chiquita, y con un estilo muy inglés (nos hizo acordar de Liverpool) por más que les pese a los Irlandeses (Irlanda tiene una historia de guerras y lucha contra Inglaterra, y no les tienen nada de simpatía a los ingleses). La gente sí es distinta, me pareció muy amigable y divertida, educada pero sin esa diplomacia extrema de los ingleses.
 

A pesar de que visitamos muchos lugares, fue un viaje mucho más relajado que otros de los que hicimos, nos tomamos los dos días que estuvimos allá de forma muy tranquila, caminamos mucho, paseamos sin rumbo fijo recorriendo las calles más animadas del centro, e hicimos muchas pausas con Guinnes de por medio.



 


¿Qué visitamos?


Trinity College: Es la universidad de Dublin, fundada en 1592. Hicimos un recorrido guiado por una de sus estudiantes, muy interesante todo lo que nos contó de la historia de la universidad, de anécdotas estudiantiles históricas, y de la vida universitaria el día de hoy. Después por nuestra cuenta visitamos la biblioteca antigua de la universidad, donde entre otras cosas tienen un manuscrito realizado por monjes celtas hacia el año 800 dC, llamado el Libro de Kells. Está exhibido dentro de una vitrina, y cada tres meses dan vuelta una página para evitar que se acartone. La biblioteca en sí es espectacular, antiquísima y enorme, es la biblioteca más grande de Irlanda, y alberga muchísimos libros antiguos. Como dato curioso, nos contaron que los archivos del Jedi en La Guerra de Los Clones se inspiró en esta biblioteca, copiándola tal cual de forma virtual ya que está prohibido capturar imágenes dentro del edificio.



El tour a pie: Ya es un clásico realizar este tour, en cada ciudad que visitamos chequeamos si se realiza y allá vamos, contentos porque sabemos que es un tour interesante y porque a pie es la forma que más nos gusta de conocer un lugar. El tour duró más de tres horas, nos contaron mucho de la historia de Irlanda, desde la época Vikinga, la cultura Celta, el dominio Inglés y la firma del tratado de independencia en 1922 que generó una guerra civil que provocó más bajas que la guerra con Inglaterra. También estuvimos en el lugar donde U2 se juntaba a tocar en sus comienzos, que era justo frente al hotel The Clarence del barrio Temple Bar, cuyo dueño hacía lo imposible por impedir que tocaran ya que le afectaban negativamente a su negocio. Hoy ese hotel es de cuatro estrellas y es de Bono y de The Edge, y en el último piso tiene un estudio y una sala de ensayo donde se grabó el video de “Beautiful Day”. Con el tour paseamos por el City Hall, el Castillo de Dublin, el Trinity College (de vuelta), el barrio Temple Bar, la catedral Cristiana y la de San Patricio, cruzamos por el puente Ha’Penny, vimos varios edificios de gobierno y terminamos en el St. Stephens Green, uno de los parques más lindos de la ciudad.






Kilmainham Gaol: Es una cárcel que funcionó hasta el año 1924 y en 1971 fue reabierta como museo. Nos gustó mucho la visita, ya que se recorre casi en su totalidad y la guía cuenta mucho sobre los revolucionarios que lucharon por la independencia de Irlanda y estuvieron presos allí.





Old Jameson Distillery: Es la vieja fábrica del whisky Jameson, y esta visita no nos gustó nada. Caminamos desde la cárcel hasta la destilería, pasando por la fábrica de cerveza Guinnes también donde nos habían dicho que la visita era similar a la de la fábrica de Heineken en Amsterdam y este paseo no nos había gustado mucho, así que preferimos seguir caminando hasta Jameson y hacer la visita ahí. Si bien el lugar que se recorre es el edificio histórico de la destilería, la visita no muestra nada de la fábrica original. Es un recorrido armado con maquetas, alguna maquinaria original montada en una escenografía por demás oscura y pequeña, donde explican el proceso de fabricación del whisky y al final del recorrido invitan una copa para probarlo, y de las cuarenta personas que participan del tour sólo ocho realizan la degustación comparativa entre el whisky Jameson, uno escocés y uno estadounidense. Nos pareció una trampa para turistas, y de muy mal gusto que dejaran mirando al resto del grupo mientras los afortunados ocho visitantes hacían su degustación, sobre todo porque es de las atracciones más caras de Dublin (13 EUR la entrada)





Bares, bares y más bares: Si hay algo que nos quedó claro es que a la gente en Dublin le gusta salir de recorrida por los bares a tomar mucha cerveza. Allá fuimos, recorriendo dos zonas no tan bien delimitadas y degustando varias cervezas, de las cuales la local Guinnes es la protagonista indiscutida. Recorrimos Temple Bar, un barrio peatonal repleto de bares de los cuales los que más se destacan son el “Temple Bar” (cuyo dueño ni lento ni perezoso tomó el nombre de la zona en una estrategia marketinera que le salió muy bien), el “Oliver St. John Gogarty” donde había música en vivo y nos pareció muy animado, y el "Fitzsimons" que es el pub de un hotel, donde comimos muy rico. La otra zona de bares es la que rodea a la calle Grafton Street, y nos pareció más frecuentada por locales. Allí conocimos el bar “Stag’s Head” que tenía tanta gente tomando afuera que la calle parecía entera peatonal, el “Market Bar” que esta montado en un antiguo mercado, y el “Bruxeles” que era de los pocos que tenían música y estaba buenísimo. También visitamos un poco más alejado el bar de los más raros en los que hemos estado, se llama “The Church” y literalmente es una iglesia convertida en bar y restaurante. Hay muchas referencias históricas en el bar-iglesia, como por ejemplo, que allí se casó Arthur Guinnes, fundador de la cervecería, en el año 1761.











Y por último les tengo que contar que esta ciudad me emocionó mucho. Resulta que cuando terminé la escuela primaria, mi madrina me regaló el libro “Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell, y aunque no lo leí hasta algunos años después, quedé enamorada de la historia y se transformó en mi libro preferido. Tiempo después Leochu me regaló la segunda parte de la historia, que se llama “Scarlett” y la escribió Alexandra Rippley. Esta segunda parte fue muy criticada y se le objetaron muchas inconsistencias con la historia original, pero aun así a mí me gustó. Se desarrolla principalmente en Irlanda donde Scarlett, de descendencia irlandesa, va a conocer su familia O’Hara y finalmente allí se instala a vivir su nueva vida luego de la separación de Rhett. Scarlett es mi heroína favorita y una inspiración para mí, algo en su historia de vida me atrapó, su orgullo, su ímpetu por seguir adelante, su fuerza de voluntad y su pensamiento adelantado a su época que no encajaba dentro de los estándares sociales de aquellos años (y que dista mucho de la Scarlett O’Hara caprichosa de la película). Si bien según el libro ella vive en el campo, en el interior de Irlanda, la historia se desarrolla durante los años en que Irlanda estaba en plena lucha con Inglaterra por su independencia, y cuenta mucho de la historia del país desde referencias históricas hasta cuestiones de la vida cotidiana de los irlandeses en una época tan difícil para ellos. Scarlett estaba involucrada en la provisión de armamento y organización de los rebeldes. También cuenta un poco de su vida social, ella viaja varias veces a Dublin para asistir a eventos de la alta sociedad de la época, codeándose con los ingleses y hasta llega a conocer al Virrey, en un juego de principios e intereses contrapuestos que le termina por costar su fortuna, pero que al mismo tiempo la lleva a recuperar a Rhett. Todas estas cosas estuve recordando mientras paseaba, por eso cuando probé una cerveza local llamada “O’Hara” no pude evitar que se me escape alguna lagrimita.

4 comentarios:

  1. Cuando leí la parte de "Bares, bares y más bares" pensé -cuánto tiempo estuvimos ahí?-, después me acordé que fueron sólo dos noches :D
    Si tengo que elegir el bar que más me gustó me parece que voy por "Stag’s Head"... le faltaba música, es cierto, pero estaba buenísimo con muchísima gente tomando en la calle.

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  2. Q lindo!!!!! hermoso relato, muy interesante y ademas lleno d elindos recuerdos. Seguimos viajando y conociendo, Besos. la mama

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  3. Celi precioso el relato, me encanto lo contas de Lo que el viento se llevo y el de Scarlet, cuando vuelvas me lo volves a prestar asi lo vuelvo a leer, ya que como a vos a mi tambien me cautivo. En cuanto a las cervezas me encanta la Guinnes negra, que rico, se me hizo agua la boca al ver la foto.
    Como siempre tus relatos son un remanso y nos llevan a pasear en medio de la vida cotidiana. Gracias. Hoy particularmente, los vi en las fotos y me di cuanta de cuanto se extrañan. Los quiero tu madrina.

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  4. Amorcito, si! sólo dos noches y conocimos muchos bares... a mí también me gustó Stag's Head, pero me quedo como favorito uno que no nombré en el post, el de la esquina de la fábrica de Guinnes con el chico copado que cantaba y la "Guinnes más fresca del mundo"

    Besos mami!!!

    A mí también me dieron ganas de leer de vuelta Lo que el viento...
    No sabía que te gustaba tanto la cerveza negra! a mí también me gusta mucho la verdad.

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