lunes, 7 de mayo de 2012

Paseando por la Suiza Germana

Si hay algo que me resulta curioso de este país, es el hecho de que tenga cuatro idiomas oficiales, con toda una cultura característica que acompaña y hace distinta cada región. Así que para apreciar esto mismo, fui con los tíos de paseo a Lucerna, una hermosa ciudad en las puertas de la Suiza germano parlante.



Tomamos el tren muy temprano y luego de dos horas de viaje con mate y facturas de por medio, llegamos finalmente a Lucerna. El día lluvioso sumado a que era un día de semana, hacía que no hubiese mucha gente paseando así que contrastaba muchísimo con la forma en que conocí la ciudad en mi primera visita, cuando había un festival y todo era un mundo de gente.



Con un mapa en la mano, comenzamos a hacer el recorrido a pie propuesto que partía de la estación de tren bordeando el río Reuss, y luego atravesando el centro histórico. Nos apenamos que el mapa no tenga explicaciones ni referencias de los distintos lugares porque nos quedó la sensación de perdernos detalles. Hay algunos carteles con referencias pero están escritas sólo en alemán. Por ejemplo de los viejos puentes que cruzan el río. Uno es el Spreuerbrücke y otro el Kapellbrücke. Ambos construidos de madera, con techo de tejas a dos aguas que están adornados con pinturas triangulares. Después investigando, supe que las del Spreuerbrüke están dedicadas a relatar la época de la peste del siglo 17 (y que mi tía interpretó correctamente diciendo que eran escenas de distintas muertes, algunas en lechos, otras en batallas, y otras en la calle) y las del Kapellbrücke a promover el Catolicismo mostrando escenas relacionadas a los patrones de la ciudad, St Leger y St Maurice.






El centro histórico tiene edificios antiguos muy lindos, muchos con sus fachadas adornadas con pinturas. Resulta muy atractivo el trazado de las calles, que se entrelazan lejos de formar una cuadrícula, y que al ser toda la zona peatonal es agradable ir recorriéndolas y descubrir, plazas, fuentes, iglesias, edificios viejísimos, y caminos con vista al río.





Aprovechamos un chaparrón para refugiarnos y almorzar, y luego seguimos recorrido hacia la muralla de la ciudad, la Mussegmauer. Se mantienen varias torres a las que se puede subir y caminar de una a otra por sobre la muralla. La verdad que es cansador subir por tanta escalerita. A mí siempre me pasa (viviendo en casa de dos pisos) que cuando estoy arriba necesito algo que quedó abajo y viceversa, y me da una fiaca andar subiendo y bajando un piso de escalera!!! No me quiero imaginar en la antigüedad, con esas largas escaleras de escalones altísimos y angostos!!! Los tíos quisieron desistir de subir a la última torre pero yo insistí porque sabía que era la que mejor vista tenía, pudiendo ver el río y uno de los puentes desde allá arriba.






Y como último punto de atracción turística, fuimos a ver al “Leon Moribundo” que es una escultura tallada en una pared de piedra y rodeada de un estanque artificial, que conmemora la muerte de miembros de la Guardia Suiza que defendían el Palacio de las Tullieries durante la revolución francesa. Sinceramente esto estuvo demás, ya que estábamos bastante justos con el horario del tren de vuelta, y este lugar era bastante más lejos de lo que parecía en el mapa, así que fuimos a las corridas y agotados de haber caminado todo el día, tomamos una foto, y de vuelta a las corridas a la estación de tren para volver a casa.



Tema aparte el viaje de vuelta, que después de que los tíos se llenaran la boca hablando maravillas de los trenes en Europa, se ve que lo “quemaron” y tardamos una hora más que la prevista. El tren salió de Lucerna con fallas técnicas, fue andando lentamente, muuuuuy lentamente hasta Berna, y ahí nos hicieron cambiar de tren para finalmente llegar a Lausanne. Nos divertimos con las ocurrencias de mi tío Jorge, que se dedicó a inventar palabras en alemán al principio muy divertidas pero al final ya un delirio... las tendría que haber anotado porque ahora la única que recuerdo es -Cómo se dice "Trencito de la alegría" en alemán? "Ríansentren"... Qué suerte que cuando llegamos teníamos la cena resuelta: yo había dejado preparadas mis famosas lasagnas!!!

4 comentarios:

  1. Viste Juli? siempre me lo dicen!!! ja!

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  2. Divino lo del "RÍANSENTREN" son esas cosas que quedan para el recuerdo!!!!!

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  3. Celi: iguala tu Tía ? te lo dijeron? que lindos lugares.!!!!
    Besos

    María Rosa

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