martes, 8 de mayo de 2012

Medievalidad

Para terminar de contarles todo lo que hicimos con nuestras últimas visitas, les resumo en un post la visita a dos pequeñas localidades ubicadas a orillas del lago Leman y que se caracterizan por mantener sus edificios medievales. Una es Lutry, del lado de Suiza, y la otra es Yvoire, del lado de Francia.

A Lutry fuimos caminando por la orilla del lago, es a sólo 6 kilómetros de Lausanne. En el camino tomamos unos ricos mates y disfrutamos de la hermosa vista de las montañas, y después nos dedicamos a recorrer el pequeño centro, cruzando la calle principal hasta la iglesia y hasta entramos en una casa con un patio viejísimo y muy pintoresco.








 A Yvoire fue más complejo el viaje, ya que hay que cruzar en un ferry que parte de Nyon, así que tomamos tren hasta ahí. Hay que decir que en un principio estaba descartado este destino, porque los tíos querían descansar aunque sea un día antes de irse, ya que todos los días había un paseo organizado que si bien disfrutamos, también nos dejaba agotados. En fin, por esas cosas de la vida (y del control de pasajes) terminamos teniendo un viaje extra incluído en los abonos de tren que habían comprado para usar en su recorrida y no podíamos dejar de aprovecharlo!!! Suerte para mí, que de todos los posibles paseos este era el único al que no había ido nunca y que tenía muchas ganas de conocer. Así que averiguamos horarios de tren y ferry como para ir sólo un ratito a conocer, y terminamos tan encantados con el lugar que nos terminamos quedando a almorzar y volviendo mucho más tarde que lo previsto.

Yvoire, como les había dicho, está a orillas del lago Leman y el Ferry llega al corazón de su centro histórico. Toda esta zona en algún momento estuvo amurallada, y se pueden ver varias de las antiguas puertas de acceso que hoy en día delimitan la zona peatonal. Las calles de piedra suben y bajan, se convierten en escalera para llegar a orillas del lago, y conducen a casas tan antiguas como hermosas. Esta localidad fue premiada varias veces por sus flores, y realmente en esta época se pueden apreciar en todo su esplendor, especialmente los tulipanes de todos los colores.








Hay muchos negocios con cosas preciosas, desde carteras, paraguas y sombreros, hasta piezas de cerámica y vitrofusión, artesanías y obras de arte. Me sorprendió mucho que todo lo que ofrecían era muy original, cosas totalmente distintas a las que uno puede encontrar en otros lugares. Sobre todo nos gustó la galería Equinoxe, que ofrece distintas piezas de decoración, reuniendo a varios artistas y exponiendo los objetos junto con una breve descripción de la técnica y del trabajo de cada autor. Los tíos se enamoraron del trabajo de Juan Marc Plantier así que con una de sus piezas se llevan a su casa un poquito de este mágico lugar.




 Almorzamos una pizza y un tartifflette en uno de los tantos restaurantes con mesas en la vereda, y después tomamos un helado, felices de haber salido a pasar un rato y de que este pueblito nos haya sorprendido tan gratamente con su belleza.

1 comentario:

  1. Celi divinos los relatos de los paseos que compartimos, leerlos me despejo un poquito cada día y me transporto al lugar por unos minutos, recien hoy estoy animicamente para escribirte, las fotos salieron barbaras. Besos la tia.

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