jueves, 3 de mayo de 2012

De Castillo en Castillo reloaded

Desde que leyó este post mi tía Eva está esperando el momento de hacer unas truchas asadas a orillas del lago en la playita de Chillón, y comer una picadita de queso bajo un árbol en Gruyeres. Podríamos decir que casi casi cumplimos el objetivo. Les cuento por partes.

El clima nos jugó una mala pasada y nuestra visita a Chillón fue durante un día en el que la lluvia nos dejó poco margen para el picnic. Cambiamos parrillita por unos contundentes sandwiches, y allá fuimos, a conocer el edificio histórico más visitado de Suiza: Le Chateau de Chillón.




 Lo que más fascinó a los tíos fueron los herrajes, tanto las rejas de las ventanas como los picaportes, cerraduras y detalles de hierro de las puertas de pesadas y gruesas hojas de madera antiquísimas. Y también quedaron fascinados con los baúles que se encuentran en muchas de las habitaciones, unos más antiguos que otros (con decir que se querían llevar uno al hombro)




Finalizamos el día tomando una copa de vino en el bar que tiene la mejor vista del lago y los viñedos de Lavaux, al que llevamos de sorpresa a las visitas y quedaron encantados...



Por suerte el día que nos tocó visitar Gruyeres estuvo hermoso, un sol primaveral que no dejó de brillar en ningún momento. Estuvo muy bueno haber ido a la mañana, ya que cuando visitamos la fábrica de queso estaban en plena actividad: Estaban llenando los moldes con la leche ya mezclada y cocinada con el cuajo.

De camino al pueblo, hay que recorrer un sendero que va subiendo por una colina cubierta enteramente de pasto que parece una alfombra verde, y remite a Heidi ya que hay ovejitas y hasta algunas vacas pastando. Así que aprovechamos para tomarnos unas fotos acordes.





Hicimos picnic bajo un árbol, compartiendo la sombra con dos abuelitas que evidentemente vivían por la zona y estaban cumpliendo son su rutina de caminata, almuerzo y vuelta a casa con paso lento pero firme, sin prisa pero sin pausa incluso en la cuesta arriba! Comimos queso, por supuesto, y unos yogures que compramos ahí mismo y que eran deliciosos porque se les notaba que contenían una alta concentración de crema. Y a la tarde -como me porté muy bien- mi tío me compró un helado de chocolate delicioso!!!




Recorrimos el castillo disfrutando más que nada de los tulipanes que adornaban el jardín, de la vista desde las ventanas y torres, y del audiovisual que cuenta la historia del castillo de una forma muy amena.






Y también caminamos por cada caminito que veíamos, llegando a lugares maravillosos y admirando el paisaje de picos nevados y verdes valles primaverales. Esta vez todo nos remitía a La Novicia Rebelde, así que nos inspiramos en ella para seguir capturando el momento en imágenes. 





Lo que más me gustó fue haber descubierto varios senderos que en mis visitas anteriores no tuve oportunidad de recorrer, y confirmar una vez más que Gruyeres es un pueblo mágico que enamora a todo el que lo visite.

3 comentarios:

  1. hermoso todo el relato y bellas fotos como siempre, y ahora todo mejor que hoy 3 de mayo le dieron el alta al abuelito Alfredo, un beso grande Celina otro para tu maridito.... soy gladys

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  2. Hola Gla! si, estoy contenta que el abuelo ya esté en su casa. Un beso para vos!!!

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  3. Te falto poner que cantamos a viva vos "Abuelito dime tu porque llovio porque nevo" y que me regalastes las servilletas de papel con Heidi, Pedro, el abuelito y toda la familia, son hermosas y mas Suizas imposibles.

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