miércoles, 29 de febrero de 2012

En blanco

Hoy se nos regala un día extra, como cada año bisiesto. Así que lo voy a aprovechar para retomar mis relatos en este espacio que últimamente tuve un poco abandonado. Es que hay veces que los días transcurren sin tener ninguna aventura especial para contar, y es cuando más me cuesta encontrar inspiración sobre qué escribir. Pero hay otras veces, como es ahora el caso, que los días son una vorágine de cosas que hacemos sin descanso y paseos, y viajes, y visitas, y reuniones, y mil cosas más que hacen que también me cueste decidir por dónde empezar a contarles y por eso me cuesta arrancar a escribir (sin mencionar la cantidad de fotos que tengo para ver, editar, seleccionar…)

Pero bueno, arranquemos por el principio: La visita de Ale y Fede

Los chicos llegaron en el día de los enamorados, así que se sumó un motivo de festejo como si su visita no fuera ya un acontecimiento en sí. Llegaron y empezó a nevar, y no paró prácticamente hasta su ida, nuestra ida en realidad, pero no me quiero adelantar.




Para ellos, que venían de la ola de calor en Buenos Aires, la nieve era todo un acontecimiento y no dejamos de pasear y caminar recorriendo la ciudad mientras los copos caían. Federico estaba tan contento que iba caminando mirando hacia arriba y con la boca abierta como quien quiere pescar un maní, pero embocando copitos de nieve como un niño.




Pero lo mejor fue que fuimos de visita a Gruyeres, y como está en una zona rural, la nieve se veía mucho más abundante y todo el paisaje se veía blanco. Es extraño cómo cambian los paisajes en verano y en invierno. Todo nevado me daba la sensación de que una goma de borrar pasó por sobre el pasto, las flores, los árboles, y los caminos quitándoles su color y dejando una hoja en blanco.

Si el pueblito de Gruyeres parece un cuento, nevado lo parece más!!! Me gustó mucho recorrer todo el camino desde la estación al pueblo entre la nieve, no sin esquivar y atacar con bolas en un todo contra todos que Federico insistía en que sea una lucha interminable. Hubo angelitos, guerra de nieve, revolcón por las lomas nevadas, resbalones varios y mucha diversión!!!

En el pueblo comimos una rica fondue que nos mantuvo tan entretenidos que se nos pasó el horario para visitar el castillo, pero como no hay mal que por bien no venga, como estaba cerrado comenzamos a rodearlo para intentar ver los jardines y descubrimos un camino fantástico con una vista hermosa.




Y en otra visita, fuimos al castillo de Chillón donde nos morimos de frío y en lo que ya es tradición visiteril, corrimos el tren de vuelta a casa.


Como anécdota graciosa no puedo dejar de contarles que Fede, luego de la primer caminata por el centro, se encontró con sus zapatos sin suela. Se le despegaron enteras!!!!! Indignados por cómo podía ser que se hayan roto de esa manera, termina confesando que son sus zapatos más queridos porque lo acompañan… desde los 17 años!!!! Soltamos la carcajada porque obviamente los zapatos ya estaban más que jubilados, y corrimos a buscar unos nuevos que hasta tienen clavitos para caminar sobre el hielo.

Fue un buen comienzo de unas largas y variadas vacaciones por Europa, ya les contaré cómo siguió la Eurogira…

1 comentario:

  1. No te puedo creer q volvieron a correr el tren de Chillon!! jejejejeee.
    Encima con la nieve de la foto, es raro q Fede no haya perdido los zapatos en esa trayectoria jeje.

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