lunes, 3 de octubre de 2011

Más de Estambul

Les voy a seguir contando sobre nuestro último viaje, después de un fin de semana de descanso total en el que vinieron amigos a cenar el sábado, y el resto del tiempo dormimos mucho y miramos películas y series…

Pueden leer la primer parte del relato haciendo click acá.


Los mercados

Antes de viajar, había una cosa que nos causaba mucha ansiedad, y era la modalidad de venta que conocemos acerca de los turcos: que te insisten hasta el cansancio, que hay que regatear, que te llevan a ver alfombras y te intimidan a que las compres… y la verdad es que es toda una experiencia ir y comprobar cuánto hay de cierto en todo eso.



Mi experiencia fue muy buena, es cierto que hay que regatear y que son muy insistentes, pero no llegan a incomodarte si mostras una actitud firme y decidida en cuanto a qué querés y qué no. Y en cuanto al regateo, la verdad que me resultó bastante divertido!!! Un par de trucos:
  • No mostrarse interesado y decir cosas como “lo vi más barato en otro local”, “vamos a ver cuánto cuesta allá” etc. 
  • Pensar en que el primer precio que el vendedor nos dice es aproximadamente el doble del que realmente uno va a pagar.
  • Si uno dice “es muy caro” y ahí se queda, el vendedor no va a rebajar el precio así como así. Siempre hay que ofertar un precio (más bajo del que se está dispuesto a pagar, para tener un margen de negociación)
  • No empezar a regatear si uno realmente no quiere comprar el producto, o no está seguro de si le gusta. Se toman muy mal si se llega a un acuerdo y uno se arrepiente de la compra, o si los haces perder el tiempo cuando ya sabés que no vas a comprar.
  • Tener en cuenta que todos los vendedores entienden castellano. Quizá no lo hablen, pero el vocabulario relacionado a la compra venta lo manejan perfecto así que no hay que confiarse ni hacer comentarios por lo bajo pensando que no entienden.
  • También tener en cuenta que los mercados se han vuelto un gran atractivo turístico, y muchas veces los mismos productos se venden en los alrededores a mejor precio.
Hay dos grandes mercados en Estambul, y a los dos fuimos:


El Gran Bazar
Se llega en tranvía, hay que bajar en la estación Beyazit de la línea 1, a tan sólo dos estaciones de Sultanahmet. 

La entrada ya da la sensación de que uno ingresa a una máquina del tiempo, y el interior del bazar realmente nos hace sentir los años y años de historia y comercio que se sucedieron entre esas paredes desde el año 1461 en que fue fundado. 

Los puestos están ubicados en una sucesión de pasillos y pasadizos imposible de descifrar, por eso si te gusta algo no pienses en dar una vuelta y volver porque es probable que no encuentres el puesto nunca más. En total son más de 60 calles y 3.600 tiendas. Es muy grande, hay muchísima gente, hay que tener cuidado con los bolsos y bolsillos y todo es muy tentador!!! 

Los techos son en forma de arcadas, decoradas con azulejos pintados, y cada tanto hay fuentes de agua y lavatorios (ya que se lavan por motivos religiosos) 

Las compras se hacen en efectivo pero en el mismo bazar hay cajeros automáticos para retirar dinero. Los precios se negocian en Liras Turcas o en Euros, y es mucho más conveniente negociar en Liras porque el tipo de cambio que calculan a ojo no es para nada conveniente.
 
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El mercado Egipcio


Es el mercado de especias. Y como su nombre lo indica, venden especias de las más variadas, conocidas y desconocidas (por mí). 

Queda a pasos del puente Galata, en la estación del tranvía Eminönü. Como estábamos cargados de cosas y era cerca del Gran Bazar, decidimos tomarnos un taxi, que no sólo nos paseó por todo el Sultanahmet diciendo que era el único camino para llegar, sino que después de apretar sin disimulo un botoncito, el reloj pasó de marcar 8 liras a marcar 20. Discusión mediante nos bajamos antes de llegar al destino y le pagamos lo que nos pareció justo, en fin…  

El edificio del mercado es apenas menos antiguo que el anterior, se construyó en el año 1660. Es bastante oscuro y huele a esa mezcla de condimentos, yuyos, tés, dulces y frutos secos que sólo ahí se puede dar. 

La mayoría de las cosas las venden sueltas y te ofrecen envolverlas bien, pero así y todo no nos animamos a comprarlas y llevarlas en la valija, por el riesgo a invadir la ropa de olor a “tutiffruti condimenteril”. En cambio hay también muchas opciones de cosas envasadas que vimos mejor preparadas para soportar el apretujamiento entre la ropa y los revoleos de la valija en la bodega del avión.

Qué compramos??? Muchos platitos de distinto tamaño para usar en picadas y servir, por ejemplo, salsitas para nachos, unos farolitos colgantes de vidrio y otros redonditos para ponerles velas adentro, chalinas varias, café turco y el recipiente para prepararlo, un molinillo de pimienta, canela, azafrán, condimentos varios, monederitos, gorros, caramelos…
 
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Las comidas


De todos los lugares que visitamos, es de los que mejor comida pudimos probar, y también la más barata. La comida turca es muy condimentada y gustosa, y también muy variada. 

Comimos una entrada de platos típicos que venía con berenjenas, hojas de parra rellenas, albóndigas, morrones asados, keppe (que en turco le dicen Cig Köfte), humus, y salsa de yogurt con ajo (suena raro pero estaba riquísima!) Después probamos pescados, el infaltable kebap en distintas variantes: de pollo, de ternera y de cordero; y en palillos, en pan pita y al plato, Izgara Köfte (unas albóndigas de cordero a la parrilla muy especiadas), y los famosos fatay que ellos llaman Kiymali Pide.

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Pero sin lugar a dudas lo que más me gustó, como no podía ser de otra forma para mí que soy tan golosa, fueron las baklavas. Comí tanta cantidad que batí records creo yo, era desayuno, merienda y postre: BAKLAVA!!!! Las probé en distintas variantes: con relleno de pistacho, castañas, avellanas y nueces, rectangulares tradicionales y también en forma de niditos, todas almibaradas como corresponde, y hasta probamos de chocolate!!!

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Me gustó tanto la comida que me compre un librito de cocina turca, que venía en español. Así que ya voy a incursionar con las especias que compré en el mercado y después les cuento. Y si bien la masa es bastante complicada, me voy a animar a hacer primero las baklavas.


El lado asiático


Estambul es una de las tres ciudades que se ubican en los dos continentes, Europa y Asia. Si bien nosotros nos alojamos en la parte europea, y todo lo que visitamos estaba de ese lado, no quisimos dejar pasar la oportunidad de pisar otro continente y allá fuimos. 

Preguntando, nos recomendaron a ir a caminar por una calle muy linda, y hacia allí fuimos. Se trata de la calle Bagdat, y resultó ser una gran avenida con negocios muy top, restaurantes cool y todo lo contrario que pensábamos que nos íbamos a encontrar en el lado asiático. 

No era una zona turística, y Leo planeó todo el recorrido en transporte público, así que fue bastante aventurezco el recorrido. Primero tomamos el Ferrybus que cruza el Bósforo, al módico precio de 2 liras (0,80 EUR). El viaje en Ferry -literalmente es un barco-colectivo- fue hermoso porque lo hicimos al atardecer y disfrutamos de ver el sol escondiéndose viendo a contraluz el perfil de Estambul, tan característico con todas sus Mezquitas. Cuando llegamos a destino, quisimos tomarnos un tiempo para sacar algunas fotos desde arriba del barco sin saber que esa no era la única parada, así que cuando nos quisimos dar cuenta el Ferry ya había arrancado hacia su próximo destino. Por suerte no era demasiado lejos y desandamos el trayecto caminando por la orilla hasta la estación de tren (donde estaba la primer parada). Luego, desde esa estación tomamos un tren e hicimos un buen tramo del recorrido hasta finalmente llegar a destino.  

Cenar fue una odisea porque nadie hablaba inglés, y mucho menos castellano. En el restaurante fueron a buscar a un señor al restaurante de al lado que supusimos que sería el dueño o encargado, y vino a leernos la carta en inglés y tomarnos el pedido. La verdad que son muy amables y alegres los turcos. 

Otra anécdota respecto del idioma, es que bajando del tren un señor se acercó a preguntarnos algo, en turco, y mi suegro por señas le indicaba que esa era la estación terminal, que ahí terminaba el recorrido, y no sé cuántas cosas más que suponía que le preguntaba, mientras yo le quería explicar diciendo “no turkish, no turkish”. Cuestión que el señor bajó riéndose y le dijo lo mismo a un chico que venía atrás nuestro pero el resultado fue muy diferente, el chico sacó su encendedor y le prendió el cigarrillo… o sea que nosotros creyéndolo perdido y el tipo sólo estaba pidiendo fuego!!!! Jejejejej no resulta tan gracioso viéndolo escrito, pero en ese momento nos reímos tres horas…

La vuelta en ferry de noche fue increíble, vimos todos los puentes iluminados -son dos que unen ambos continentes- y la costanera del lado europeo con todos sus restaurantes típicos de pescado también iluminados con luces de neon de todos colores. Éramos los únicos en el Ferry tomando fotos, filmando, y señalando emocionados cada cosa que veíamos… el resto era gente que iba o volvía de trabajar o de estudiar…

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Bueno, siento que escribí de todo, y que me quedan mil cosas por contar… pero créanme que lo que no relaté es porque es imposible expresarlo con palabras, no les va a quedar otra que planear verlo con sus propios ojos, Estambul es un destino que vale la pena visitar. Incluso más de una vez…

7 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. La locura de haber planeado un viaje a Estambul, resultò MARAVILLOSA, y con compañia de ustedes, sin duda lo MAS. Adhiro que faltan palabras para describir la fantastica aventura y sin duda siempre quedan las crazys ganas de volver.
    Besos
    Alicia

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  3. Hola Celina y Leo!! Me encanto todo tu relato, las fotos maravillosas!! Estoy facinada. Esta noche vuelvo a entrar, para mostrarselo a Alfredo. Realmente es como estar con uds. Ayer estuve con Alicia tomando un cafecito y me dio su blog. Gracias Celi por favor continua que vale la pena. Abrazos y besos para los dos.
    Susana Trozzi

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  4. Gracias Susana!!! disfruto mucho escribir y compartir esta experiencia. Muchas gracias por tus palabras.

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  5. Es Hermoso ver estas imágenes de nuevo, es increible haber estado allí y junto a ustedes, es verdaderamente un viaje maravilloso. Gracias Celi, por relatar tan exhaustivamente todo todo. Sos una genia. Besos
    Ali

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  6. Celi hoy bastante tiempo despues estoy leyendo de vuelta tu relato de Estambul, que bello y que ganas de visitarlo dan, asi que aca estoy planeando viaje con ese destino en la mira. Tu madrina -mayo 2013-

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  7. Me encantó!!!! Gracias por compartir!!!!

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