jueves, 1 de septiembre de 2011

Recorriendo el sur de Francia: La Provenza


La zona de la Provenza es un lugar que queremos recorrer desde que vimos en la tapa de la guía Lonely Planet de Francia una foto de un edificio de piedra gris rodeado de un campo de la más violeta lavanda. Investigando un poco, encontramos que la foto corresponde a la Abadía de Senanque, que se encuentra cerca del pueblo de Gordes en esta región del sur del país. Así que cuando planeamos nuestro viaje a la costa azul nos pareció más que oportuno conectar la costa con esta zona más adentrada en el continente y visitar no sólo la abadía sino también algunos de los numerosos pueblos que completan el paisaje.

Partiendo desde Marseille, hasta donde habíamos llegado después de nuestro recorrido por la costa azul, iniciamos esta parte del paseo provistos de un mapa buenísimo que nos dieron en la oficina de turismo, y del GPS en modo “evitar autopistas”.






Les cuento un poco de cada pueblo que visitamos:

Pertuis: Caminando por las callecitas del centro llegamos a una especie de feria de antigüedades. Había un poco de todo, ropa, juguetes, libros y revistas, y muchas cosas de vajilla y cristalería antiguas. De repente vemos un caquelon con un cartelito que decía 5 EUR. Me acerqué y la señora que lo vendía me empezó a mostrar todo el resto de piezas del set de fondue, que consistía en un estuche con 6 cubiertos, el pie de hierro con el mechero, y una tablita para apoyarlo. Ella hablaba en francés ortodoxo, y yo lo único que sabía decir era “combien?” (cuánto?) Cuestión que mientras yo pensaba que ella intentaba venderme el resto de las cosas, ella me estaba diciendo que el precio era por todo el juego completo. Resultado: somos poseedores de un divino juego de fondue, que después de que ayer lo agarrara con una buena esponja de alambre quedó increíble!!! También en ese mismo puesto compramos una frutera de vidrio con un soporte de hierro por 4 EUR (me hizo una rebaja, me tendrían que haber visto regateando en francés!) Otras adquisiciones fueron un plato de porcelana con pie, que en la base tiene un sello de “Porcelaine de Paris” y otro de “Bazar Decor Pavot”, y un botellón de vidrio verde antiguo (3 y 1 EUR respectivamente)




Cucuron: Es un pueblo divino que tiene una bodega en la entrada. Se puede visitar y hacer degustaciones, pero nosotros no entramos. El centro neurálgico del pueblo es alrededor de un estanque artificial, donde hay varios restaurantes con mesas bajo la sombra de árboles de copas inmensas que, como ese día había bastante viento, se mecían y hacían sonar sus ramas como si fuera un arrorró. Almorzamos en uno de esos restaurantes, bajo una parra. Leo pidió un omelette con papas y ensalada, y yo unos tallarines a la carbonara.





Gordes: Este pueblo es más grande que los anteriores, y está en la ladera de una montaña, por lo que es hermoso cómo se lo ve desde la ruta. Es el pueblo más cercano a la Abadía Notre-Dame de Sénanque, y fuimos directamente ahí porque para visitar la abadía hay que pedir turno con anticipación y estábamos sobre la hora. La abadía es un edificio construido en el año 1148, que durante las guerras de religión del año 1544 es destruido y recién en 1854 se restaura y reinstala la comunidad de frailes. Luego de varias interrupciones y cambio de funciones, en el año 1988 se reinstala la comunidad de frailes que continúa hasta la actualidad viviendo y desarrollando sus actividades ahí. La abadía cuenta actualmente con un dormitorio, una iglesia, un claustro, un cuarto “calentador”, y una sala capitular. Todo esto se puede visitar. Los monjes viven actualmente en un edificio contínuo a la abadía, donde reciben visitantes que quieran pasar unos días de retiro espiritual con ellos. La visita es guiada, sólo en francés, por lo que entendimos poco y nada y sólo nos limitamos a reir cuando el resto reía y callar cuando el resto callaba. Y nos guiamos por un folleto en español que tenía una síntesis de la explicación de la guía. Lo que nos dio mucha pena fue no poder ver la lavanda en flor, porque a pesar de que habíamos averiguado que está violeta hasta fin de agosto, ya para esta época cortan todas las flores para producir esencias, jabones, sahumerios, etc.






Avignon: Acá pasamos la noche, en el Hotel D’Angleterre, un hotel super recomendable porque estaba muy bien ubicado, era cómodo, limpio y económico. Avignon es una ciudad amurallada, que por el lógico crecimiento se expandió por fuera de la muralla dejando bien delimitado el centro histórico donde están las atracciones turísticas. Las visitas principales son el Palais des Papes, que fue la residencia de los recursos pontificios en el siglo XIV,  y por supuesto el Pont Saint-Bénezet, más conocido como “El Puente de Avignon”. Al palacio lamentablemente no pudimos visitarlo (El que nos vendió los tickets en el hotel se confundió y cuando solucionamos el malentendido ya no teníamos tiempo de volver, grrrrrrr) Pero al puente sí subimos, y escuchamos toda la explicación del audioguía que fue bastante extensa (y un poco aburrida) hasta que al final del relato te cantan la canción. Resulta que en realidad no se bailaba arriba del puente, sino debajo. El puente cruza el río Ródano por sobre una isla, que era una zona de recreo popular donde se organizaban picnics, fiestas, y bailes folklóricos. La canción surge a mediados del siglo XIX y se hace popular cuando se incluye en una ópera de esa época. Parte de la letra original dice así:

Sur le pont d'Avignon
L'on y danse, l'on y danse 
Sur le pont d'Avignon 
L'on y danse tous en rond

Cuestión que todo el mundo baja del puente con la canción pegada y sigue revoloteando en la cabeza en un loop infinito mientras nosotros seguíamos paseando por las callecitas de la ciudad.  Y cuando parecía que ya se nos había olvidado, zas! Un español caminando atrás nuestro la empezó a cantar a viva voz, arrancando carcajadas nuestras y del grupo que lo acompañaba, y volviendo a dejarnos revoloteando la melodía en la cabeza un rato más…







Saignon: Este pueblo es realmente hermosísimo. Se puede llegar en auto hasta la parte de atrás de la iglesia, donde está el cementerio, y desde ahí se puede recorrer a pie este pueblito medieval que tiene calles en subidas y bajadas, pasando por varios restaurantes e incluso hospedajes! Nos parecía mentira que un lugar tan recóndito convoque tanta gente que incluso pase la noche ahí mismo. Creo que de haberlo sabido ahí íbamos nosotros también, al hotel que anunciaba en la puerta que “Se estaba durmiendo la siesta”






Sivergues: Este pueblo la verdad no termina de ser pueblo. Son un par de casitas en el medio de la nada, que ni para fotos estaban porque había gente de sobremesa y nos pareció que encararlos con la cámara era demasiado inoportuno. Lo lindo de ir fue que el camino atraviesa campos de lavanda, que aunque vimos verdes porque ya no tenían flor, no dejaban de inundar el aire con su aroma tan característico.



L’Isle Sur La Sorgue: Es uno de esos pueblos que la ruta, convertida en calle principal, los atraviesa justo por el medio. Pasamos el domingo a la tarde y era un mundanal de gente que iba, venía, llenaba las mesas de los bares tomando café, cerveza, helado… “Tenemos que parar” pensamos, y a pesar de ya estar en tren de vuelta a casa no lo dudamos. Con la excusa de pedir agua para el mate (infaltable para salir a la ruta) recorrimos varias cuadras de la calle principal que se extiende al lado de un rio de agua super transparente y cruzado por varios puentecitos. Terminamos tomando un café con “viennoises” (facturas de hojaldre) en una típica boulangerie. Después de dos intentos fallidos, y de insistir con “L’eau tres tres chaude, pour préparer un thé, s’il vous plait” finalmente conseguimos agua lo suficientemente caliente como para unos mates decentes, y ahí sí salimos a la ruta para emprender el regreso a casa.



Del viaje sólo nos quedaron las mejores impresiones, la alegría de poder recorrer una zona que en un viaje regular a Europa recorriendo ciudades no hubiésemos podido incluir, y nunca me voy a olvidar las palabras de Leo al volante, despeinado por el viento y el salitre y con la frente quemada por el sol: “ESTO es lo que yo quería, agarrar un auto y salir a recorrer Francia como en French Kiss”




6 comentarios:

  1. El final IN-CRE-I-BLEEE, fue lo que más me gustó!!! y te digo más, hermanita: Mejor que mirar una película o leer un libro!!! MI CUÑADO ESTA FELIZZZZZZZZZZZZ!!!! (Y eso me hace feliz a mi también!!!) SIGAN DISFRUTANDO
    Los Quiero!
    LA LALA

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  2. HERMOSO REALMENTE HERMOSOOOOOOOOOOOOO ME PONE FELIZ VERLOS TAN BIEN Y DISFRUTEN MUCHO EL PRIMER MUNDO LOS QUIERO UN MONTON BESOTES GLADYS

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  3. Si Lala, El Chu está feliz!!!!

    Un beso Gla, yo también te quiero mucho y me río mucho con tus comentarios jejejeje

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  4. Hola Chicos ayer lei el post y recien hoy lo comento porque no funcionaba el teclado, me encanto, me encanto, me encanto "la provenza" divinas las fotos, los pueblos medievales, el relato, te llenan de deseos de estar ahi!!!! Besos a los dos, los extraño. Y a tomar cerveza en Amsterdarm. La tia.

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  5. GRACIAS POR HACERNOS VIAJAR MAGICAMENTE DE TU MANO CECILIA Y DE PASO TE COMENTO ,QUE EN AGOSTO VAMOS A EUROPA Y APROVECHO PARA SABER BIEN DEL VIAJE!!!! Y JUSTO TE ENCONTRE A VOS QUE LO EXPLICAS REALMENTE MUY BIEN!! GRACIAS PATO

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  6. Me alegro mucho Pato que te sea de utilidad el blog! Gracias por el comentario, y cualquier consulta contá conmigo!

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