martes, 30 de agosto de 2011

Recorriendo el sur de Francia: La Costa Azul

Nuestro viaje arrancó partiendo el miércoles a la mañana directo a Niza. Habíamos reservado dos noches en el hotel Oasis para desde ahí recorrer toda la zona. El hotel era un horror... O sea, si alguien tiene pensado alojarse en Niza no lo haga, es tipo Mar del Plata, abarrotado de hoteles carísimos, imposibles de pagar, o accesibles al bolsillo mundano pero un espanto en cuanto a comodidad y limpieza. También está lleno de esos negocios que venden toallones playeros, reposeras, esterillas, colchonetas inflables y flota-flotas, y por supuesto los de comida para llevar. Mejor alojarse en cualquier pueblito, aunque estén alejados de la costa, y de ahí recorrer.


Llegamos a Niza y salimos a recorrer las playas. El agua es verdaderamente de un azul impresionante. Alrededor del mediodía se ve más clara, tirando al turquesa, y luego se vuelve de un azul más intenso. Gran parte de la costa está concesionada a hoteles y balnearios privados, pero se intercalan porciones de playas públicas. En las playas no hay arena, sino piedras de un color gris claro. Lo bueno de esto es que el agua se ve mucho más transparente ya que no revuelve ninguna arena, lo malo es que duelen los pies, la gente se mete con una especie de zapatillas de suela de goma y tela fina tipo red que se secan enseguida, y aparte de lona llevan esas colchonetitas finitas que se usan para poner debajo de las bolsas de dormir, así se recuestan sin clavarse las piedritas. Mi técnica consistía en sufrir dos o tres pasos en la orilla y cuando el agua ya me llegaba a las rodillas, panzazo y a nadar!!! Jejeje Por suerte el agua es cálida y no cuesta zambullirse. También notamos que se flota increíblemente fácil, así que así nos quedamos un largo rato cual corchos flotando en el agua.




Nos habían recomendado un restaurante ideal para una cena romántica, así que ahí fuimos. Es en un pueblito que se llama Mougins, el restaurante se llama L'Amandier y es hermoso. Cenamos en la terraza, la comida muy rica, y tomamos vino rose, que es el que se produce en la región. El pueblo es chiquito pero muy pintoresco, y tiene muchos restaurantes y galerías de arte.

Al otro día subimos al mirador del parque Mt. Boron para apreciar la mejor vista de Niza, y arrancamos con nuestro recorrido hacia la frontera con Italia.


Hay una autopista que conecta las distintas ciudades, y también hay un camino que bordea la costa que le llaman “La Corniche” que es lindo porque atraviesa cada pueblo frente al mar (en un accidente automovilístico en este camino murió Grace Kelly). Paramos en Villefranche Sur Mer, donde hay lindas playas, y como el día era muy caluroso y con un sol radiante, nos dimos un chapuzón y seguimos camino.



La siguiente parada fue Eze, alejándonos un poco de la costa, ya que este pueblo medieval está situado en lo alto de un promontorio de piedra, a más de 400 m.s.n.m. Recorrer el pueblo es como retroceder a la época medieval. Todo está construido con piedras, las calles, las casas, las murallas… Hay un hotel y spa de lujo que se llama Chateau de la Chevre d’Or, donde se alojaron muchas personalidades famosas, entre ellas Fangio. Y en la cima del pueblo está el Jardin D’Eze que tiene las ruinas de un castillo, y desde donde se ven las mejores vistas de la costa, pudiendo apreciar la península St. Jean Cap Ferrat en su totalidad.





Continuamos hacia Mónaco, que nos deslumbró con el lujo en todo su esplendor. Los barcos y los autos de lujo son algo que no se puede creer. Caminamos por el puerto viendo un yate más lindo que otro. Recorrimos el circuito del grand prix y Leo se dio el gusto de “pisar los pianitos” con una sonrisa de oreja a oreja. Hacía tanto calor que no nos animamos a hacer una caminata hasta Cap D’Ail, ya que el camino bordea la costa por sobre una gran roca, que se calienta cual horno pizzero. En cambio buscamos una playa pública, que no estamos seguros si era dentro del principado o no (los límites no están claramente señalizados) y nos refrescamos un poco en el agua rodeados de yatecitos desde donde veíamos la gente tirándose de cabeza al mar. Claro, es que Mónaco es tan chiquito que casi toda su costa está ocupada por el puerto y los yates estacionados. También se nota que es chiquito en que los edificios están muy amontonados, las calles parecen saturadas de edificios.






Previa vuelta a bañarnos y cambiarnos para la ocasión, visitamos el Casino de Montecarlo. Fue raro llegar porque la plaza frente a la cual está la entrada principal del casino está llena de turistas sacando fotos a todos los autos que llegan, bajan sus pasajeros, y los valet parking los ubican. Cuanto más lujoso es el auto más cerca de la entrada del casino lo estacionan, así que parece una exposición de voitures. Al casino se puede entrar abonando una entrada de 10 EUR. Esta entrada da acceso al salón de juego principal y a los restaurantes. Rodeando el salón principal hay salas de juego privadas, donde exigen vestir de etiqueta. Obviamente no está permitido tomar fotografías, lo cual es una lástima porque por dentro la decoración es hermosa. Desde el piso al techo está todo decorado con bajorrelieves, esculturas, frescos, molduras y arañas enormes. Las mesas de juego son clásicas, no hay equipamientos electrónicos, el trabajo de los croupieres es manual (salvo por algunas mesas de ruleta que tenían una máquina que clasificaba las fichas por color) Vimos dos mesas de ruleta de apuesta mínima de 5 EUR, y se entraba cambiando mínimo 100 EUR, y otras dos mesas de ruleta de apuesta mínima 10 EUR, y se entraba con 200 EUR. También había una mesa de Black Jack, y luego un sector de slots que la verdad eran viejos y poco atractivos. La sensación que nos dio es que la sala principal es la que dejan como atractivo turístico, pero que el juego de verdad está en los salones privados.





Y para terminar el día fuimos hasta Mentón, que es la localidad pegada a la frontera con Italia y se parece más a este país que a Francia. Nos encantó la costanera que tiene, mucha playa, de arena en este caso, y muy parecido a cualquier localidad de la costa Atlántica, con peatonal, restaurantes de especialidad en pescados y mariscos, feria hippie y hasta había un saltimbanqui (esa estructura de donde cuelgan los chicos con unos elásticos para que salten) y otros juegos para chicos. Cenamos unas pastas con frutos de mar deliciosas y así terminó nuestro día.

El viernes dejamos el hotel en Niza y como nuestra siguiente noche era en Marseille nos dedicamos a recorrer las localidades entre estas dos ciudades, un poco desilusionados con el camino porque a diferencia del camino de corniza del día anterior, este es bastante fulero.

Arrancamos por Antibes, recorrimos la parte nueva en el auto y después caminamos por la parte vieja, donde se encuentra el museo Picasso. Resulta que Picasso vivió algunos años en Antibes, y en el año 1946 se convirtió en el curador de las obras del Palacio Grimaldi, donde también tenía su atelier. Picasso donó en vida numerosas obras de las que realizó estando ahí, y en 1966 el Palacio se convierte en el Museo Picasso.  Hay pinturas y dibujos, y también una colección de platos de cerámica realizados por el mismo Picasso con diseños variados, uno más lindo que otro (no permiten tomar fotos así que no se las puedo mostrar) Es una pena que en el museo no hay ninguna guía ni folleto como para recorrerlo contando con algo de información sobre las obras.





 


Juan les pins es la costa opuesta de la península donde está Antibes, y hay muchas casas enormes y divinas con vista al mar, y algunas con playa propia.

La siguiente parada fue Cannes. Es bastante grande, y también muy lujoso. Recorrimos la calle Chemin d’Antibes donde hay negocios muy lindos, y nos compramos un reloj de pared de regalito para llevar a casa. Volvimos por la costanera donde se encuentran varios hoteles de lujo. El más imponente es el Carlton – Intercontinental, pero la playa privada que tiene es un horror de reposeras y sombrillas más amontonadas que en la Bristol de Mar del Plata. También hay boutiques de las más grandes y distinguidas marcas como Chanel, Louis Vuitton, Hermes, Escada, etc. Así llegamos al famoso Palais des Festivals, donde se realiza el festival de cine de Cannes y alrededor del cual están estampadas en el piso las manos de famosas celebridades.




Se nos fue el resto del día en la playa de Cannes, que para mí es la más linda porque es más amplia, de arena, y el mar desciende menos abruptamente. Todavía teníamos que llegar a nuestro hotel en Marseille, así que no pudimos conocer Saint Tropez ni Grasse, nos quedamos con las ganas!

Llegamos a Marseille bajo un diluvio, nuestro hotel, el Grand Tonic, estaba justo frente al puerto, y era divino.  Por suerte paró y aprovechamos para salir a comer ahí mismo al puerto, aprovechando la oferta de paella y moules (mejillones), así que nos dimos un panzazo. Al otro día, ya sábado, no teníamos mucho tiempo para estar en Marseille así que hicimos un paseo en barco hasta la isla de Frioul que lo único lindo que tuvo fue la vista de la Isle D’If, donde se encuentra la cárcel donde estuvo preso el famoso Conde de Montecristo. Recorrimos brevemente el mercado de pescado del puerto donde vendían los atunes blancos más grandes que hayamos visto hasta ahora, y seguimos viaje, la Provenza nos esperaba….






Pero eso lo dejo para un próximo post. Uffffff me escribí todo!!! Espero que lo disfruten y no se cansen de leer. 

10 comentarios:

  1. Como nos vamos a cansar de leer estos relatos tan amenos, Chili!!!!!! Es un placer ver esas fotos tan lindas y ese bello mar..........
    Disfruten este momento y sean felices, Viva la Vida!!!!!!!!!
    Los quiero mucho
    La MAMA

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  2. Me encantooo!!! :)
    Cada vez me sorprende mas la dedicación y el detalle de los relatos :)

    Celi, deberías conseguir auspiciantes del blog jejeje.

    Lejos de cansarme de leer, me quede con ganas de mas!! :D

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  3. Gracias gracias!!! Mañana seguiré contando el resto del viaje.

    Es cierto que debería conseguir auspiciantes, aunque sea algún canje no???? que me inviten a algún lado che!!! pero cómo hago????

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  4. Muy buenas fotos... sobre todo las apaisadas. Como las hicieron?

    Ariel.-

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  5. Gracias Ariel, las fotos que decís las hace la cámara, es la función panorámica que le dicen.

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  6. Hola!!!!!
    Que lindo relato, se viene el libro "Viviendo en Europa"!! como siempre, "quiero más" (cual publicidad de Tang jajaja), me encantaron las fotos, Felicitaciones a la Camara que hace estas hermosas postales y yo me recreo la vista, me encanta pasar por este espacio y sentir que estamos cerca, les mando un besoteeee enormeeeee.

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  7. Me encantoooo!!!!! son lugares hermosos!!! sueño con ir a Cannes!!!.
    Me encanto Mónaco! Estaba por proponer visitar algún casino en nuestras futuras vacaciones, pero considerando que las apuestas mínimas son de 5 Euros... menor lo dejamos para otro viaje a Rosario... jajaja
    Los quiero muchooo!!!!
    Nat

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  8. Gracias Adri!!!! es verdad que se siente que estamos cerca, a mí me acercan mucho los comentarios y me encanta que los dejen, así que espero que nos sigamos leyendo mucho!!! :)

    Nat, pensá que las apuestas son en euros, pero los premios también!!! jjejejeje (excusa del jugador) Igual más que por la plata no vamos a perder tiempo estando horas en una ruleta me parece no?

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  9. jajajaja me olvide de comentar que el casino me hace acordar al Bingo de Avellaneda a pasitos del puente Pueyrredon jajajaja

    ¿como no tiene maquinas de 0.05 centavos de Peso jajaa?????

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  10. me encanto! la verdad que atreves de Uds. podemos ver y conocer lugares increíbles, sigan subiendo y contando detalles de estos paisajes preciosos.

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